Hay muchos blogs y muy buenos, dedicados a lo que se conoce como rock nacional, a su historia y difusión de canciones, grupos y discos.
No pienso competir con ellos... sería infructuoso para mí y carente de sentido.
Lo que pretendo en este espacio es compartir una serie de rarezas, anécdotas varias y dulzuras eternas, que he ido descubriendo en este camino de tratar de conocer mejor a los hombres detrás de los ídolos... cuestiones que los hacen más humanos y más grandiosos a su vez...
Espero lo disfruten, yo por cierto lo haré...
"Bienvenidos al tren"

lunes, 29 de noviembre de 2010

No te olvides de mi, de tu, Gricel...

Gricel y Contursi
Quiero en esta oportunidad compartir con ustedes una bella y triste historia... la verdadera historia de amor detrás del tango Gricel... (Tango bellamente versionado por Luis Alberto Spinetta y Fito Páez en el disco La la la…)
Que el tango es una síntesis musical de amor y pasión no es extraño para los amantes del género, solo que pocos tangos reflejan este sentimiento en forma tan expresiva como "Gricel", compuesto por Mariano Mores, que José María Contursi -Katunga para los amigos-, dedicara al gran amor de su vida: Susana Gricel Viganó.
Gricel había nacido en el porteño barrio de San Cristóbal, viviendo posteriormente en la ciudad cordobesa de Capilla del Monte, en las serranías de dicha provincia.
No fue fácil la vida de Gricel en Capilla del Monte. Lejos de sus amigas. Pero la monotonía a menudo es quebrada por el destino. Así fue que un día recibió una carta de sus grandes amigas, Nelly y Gory Omar, quienes la invitaban a pasar unos días en Buenos Aires. Gricel no dudó. Hizo aprisa sus valijas y tomó el tren que la llevaría a un destino de amor y llanto.
Los días de Buenos Aires fueron pocos pero vertiginosos. Gricel y su madre fueron a presenciar la actuación de las hermanas Omar en Radio Stentor, las que le presentaron a un joven y engominado locutor que se presentó formalmente: José María Contursi, dijo él. Gricel, contestó ella. Sin sospechar que comenzaba a elaborarse uno de los tangos más sentidos y románticos.
Su regreso a Capilla del Monte mostró a una Gricel distinta. Comenzaba a desafinar en el piano, saludaba a los colectiveros con la mirada distante y contemplaba las hermosas puestas de sol con profundos suspiros. Corrían los años 1935 y 1936. En ese entonces ganó todos los concursos de belleza que se realizaban en las sierras de Córdoba, pero la banda de "Miss" no alcanzaba y los suspiros proseguían.
Fue entonces que el destino dio otro golpe: en 1938 acosado por una fiebre intestinal y sin antibióticos, Contursi recibió el clásico consejo médico de aquellos años: los aires de las sierras de Córdoba. Las hermanas Omar le dijeron entonces: «¿Te acuerdas de Gricel? Vive en Capilla del Monte, en plenas sierras cordobesas».
Hacia allí partió Contursi dejando en Buenos Aires a su esposa Alina Zárate y a una hija del matrimonio, llevando consigo no solo su enfermedad sino también su afición por las faldas femeninas. Egidio Viganó resultó impotente para impedir el romance entre su hija y un seductor "de academia". Así regresó Katunga a Buenos Aires, luciendo una nueva estrella en su bandera de seductor y tal vez canturreando: "Yo anduve siempre en amores, qué me van a hablar de amor".
Pero se equivocó rotundamente. Ignoraba que al poco tiempo clamaría: "¡Qué ganas de llorar en esta tarde gris!".
Al poco tiempo necesitó regresar a Capilla del Monte inventando otra fiebre intestinal que obligó a su esposa a derramar llanto por mera intuición femenina. Fue la oportunidad en que Contursi se entregó de lleno al desenfreno amoroso que lo impulsó a escribir tantas letras de tango. Finalmente un día tuvo que optar, y como hombre cabal volvió al lado de su esposa con intestinos sanos pero con el corazón destrozado al igual que Gricel, quien vio partir el tren destruida en sus afectos pero jurando no llorar nunca más.
Luego vino un epistolario amoroso que presentaba una marcada diferencia: las cartas que llegaban de Buenos Aires estaban impregnadas de profunda tristeza; las que partían desde Capilla del Monte lo eran con letra firme. Esto fue así hasta que un día, llegó una carta con la letra de "Gricel".
Todo cambió y Gricel comenzó a ser llamada: "Gricel, la del tango", pero Gricel no quería llorar pese a su desventura y se propuso recomponer su vida.
Así fue que conoció a Jorge Camba con el que contrajo matrimonio en 1949. Tuvieron una hija, Susana Jorgelina, pero hubo un problema: Camba también era afecto a las faldas y la abandonó en uno de sus frecuentes viajes al Chaco.
Gricel tampoco lloró.
Un día del año 1962 llegó a Capilla del Monte el célebre bandoneonista cordobés Ciriaco Ortiz. Le traía la noticia de la viudez de Contursi, jurando que no era emisario de nadie. También le transmitió que su gran amor sólo encontraba consuelo en el alcohol que consumía en la confitería El Molino. Gricel partió en el ómnibus rumbo a Buenos Aires. Se encontró con su gran amor en esa confitería. Contursi con su clásica apostura, traje gris, tiradores, luciendo canas y el aroma de la colonia Giesso. Gricel de la mano de su hija Susana.
A partir de ese momento Gricel viajó permanentemente a Buenos Aires alojándose en la casa de Contursi
Pero una constante en la familia Contursi seguía presente: el alcohol, con el consecuente deterioro de la salud de Contursi. Fue entonces cuando Gricel tomó la decisión: "Nos vamos a Capilla del Monte". Pero el whisky queda aquí. Gricel y Contursi volvieron a Capilla del Monte a disfrutar las puesta de sol sin obstáculo alguno.
El momento anhelado por Gricel y Contursi llegó el 16 de agosto de 1967, oportunidad en que en el folio 275, libro III, el párroco César Emilio Ferreira dijo:
«El día 16 de agosto de 1967, el infrascripto Párroco de Capilla del Monte en la Capilla de las Hermanas Cabrini, requerido y obtenido el mutuo consentimiento, unió en matrimonio a Don José María Contursi, de 56 años de edad, viudo de Doña Elina Zárate, con Doña Susana Gricel Viganó, de 47 años de edad, de estado soltera».
(Una aclaración documental: Gricel contrajo matrimonio con Camba únicamente por casamiento civil. Para la Iglesia permanecía soltera.)
El matrimonio duró cuatro años y nueve meses. El 11 de mayo de 1972 Contursi abandonó el tango y este mundo. Lo hizo en brazos del novio de Susana, Gricel lo había acompañado hasta el día anterior pero presintiendo el desenlace no quiso llorar.
Gricel vivió luego en Villa Allende, tenía diagnosticada leucemia. No pudo vencer a la muerte pero sí venció al dolor. Falleció el 25 de julio de 1994 víctima de un derrame cerebral.
Es la historia real de un tango que conmovió a generaciones por su belleza y profundidad como todo lo que escribió Contursi, gran parte de los cuales estuvieron inspirados en este amor que por momentos parecía imposible.

Aquí les dejo esa versión:


Fuente: Todo tango

2 comentarios:

Sophie dijo...

me encantó la historia y el tema este es muy lindo. La versión que mencionás y está adjuntada es preciosa!.

Congrats!!

Letibp

lapelicana dijo...

Sophie:
Gracias por pasar! y por tus palabras!
Siempre me gustó esta canción y al conocer la historia real detrás de ella me asombró!
Esta sí que fue una historia de amor, casi de novela... qué lindo que al fin terminaron juntos...

Muchas gracias por pasar, volvé cuando quieras.

Besos, Lau