Hay muchos blogs y muy buenos, dedicados a lo que se conoce como rock nacional, a su historia y difusión de canciones, grupos y discos.
No pienso competir con ellos... sería infructuoso para mí y carente de sentido.
Lo que pretendo en este espacio es compartir una serie de rarezas, anécdotas varias y dulzuras eternas, que he ido descubriendo en este camino de tratar de conocer mejor a los hombres detrás de los ídolos... cuestiones que los hacen más humanos y más grandiosos a su vez...
Espero lo disfruten, yo por cierto lo haré...
"Bienvenidos al tren"

sábado, 17 de noviembre de 2012

Crónica de un encuentro...


Este breve encuentro se produjo en 1990, cuando el músico salteño Gustavo “Cuchi” Leguizamón se encontraba grabando la música de la película “La Redada” que dirigió Rolando Pardo sobre un relato de Teuco Castilla.

La sala donde se grabaron las primeras pistas de la banda musical, se encontraba en una casa antigua que contenía otros pequeños estudios de grabación. En uno se encontraba Luis Alberto Spinetta que, como se sabe, era uno de los músicos del rock nacional que más horas le dedicaba al trabajo de grabación, experimentación y composición.

Cuando “El Flaco” se enteró por uno de sus músicos que ya había compartido algunas sesiones con el salteño, acerca de la llegada del Cuchi, se paró en la puerta a esperarlo.

Al rato llegó Leguizamón con su hijo Juan Martín y otros músicos. Y antes de cruzar el umbral, Spinetta le saltó al paso atajándolo. De rodillas y con las manos en rogativa, le espetó un emocionado “¡Maestro! ¡Maestro!”, a lo que El Cuchi contestó “¡Eh! ¡Chango loco, parate, dejate de macanear!”, y lo abrazó.

Según cuentan, El Cuchi lo había reconocido. Ya había escuchado la música de Spinetta a quien tenía como un gran innovador y buen poeta. El compositor salteño nunca dejaba de prestar oído a lo nuevo que se hacía en el país relacionado con la música, en cualquiera de sus géneros. De esta manera, hasta su casa llegaban compositores como León Gieco o Fito Páez, que comprendían más que sus contemporáneos la estética que Leguizamón buscaba en sus composiciones. Estas nuevas generaciones veían en él una especie de Villalobos andino, donde el folklore, sin dejar su profunda raíz, se renovaba y les poblaba los oídos con sones que hasta ese momento nadie había ejecutado.

Apremiados por las horas pactadas para usar el estudio de grabación, ambos músicos trataron de estirar la breve charla todo lo que pudieron, pero tuvieron que regresar a sus quehaceres, dejando como documento de ese encuentro, esta foto que hoy reproducimos.


2 comentarios:

Fernando Paduan dijo...

que bella anecdota de dos próceres de la música nacional... gracias por compartirla!

Mario Luna dijo...

Me llama la atención encontrar tanto desvarío y falsedades en esta nota referida al encuentro del Cuchi con el flaco Spinetta. En mi carácter de organizador del Festival de La Falda y amigo personal de ambos, además de haber sido alumno del Cuchi durante dos años en el Colegio Nacional de Salta, tuve la iniciativa de invitarlo al genial músico salteño a la 5ta. edición del Festival, en febrero de 1984, para rendirle el homenaje que se merecía y allí se conocieron y se expresaron su mutua admiración. Lo mismo ocurrió con Fito Páez y David Lebón, entre tantos otros. La foto fue tomada por un fotógrafo de la Voz del Interior en el vestuario del flaco luego de la actuación de Spinetta Jade. Esto no significa que años más tarde no se hallan encontrado nuevamente en ocasión de la filmación de La Redada, como da cuenta este artículo. Pero, dénse cuenta de que en el interior del país también pasan cosas históricas como lo testimonia esta fotografía cordobesa. Gracias. Mario Luna