Hay muchos blogs y muy buenos, dedicados a lo que se conoce como rock nacional, a su historia y difusión de canciones, grupos y discos.
No pienso competir con ellos... sería infructuoso para mí y carente de sentido.
Lo que pretendo en este espacio es compartir una serie de rarezas, anécdotas varias y dulzuras eternas, que he ido descubriendo en este camino de tratar de conocer mejor a los hombres detrás de los ídolos... cuestiones que los hacen más humanos y más grandiosos a su vez...
Espero lo disfruten, yo por cierto lo haré...
"Bienvenidos al tren"

viernes, 25 de febrero de 2011

Recordando al genial Pappo

Vuelvo  postear esto en homenaje a uno de los músicos más grandes que ha dado nuestro país, el señor Norberto "Pappo" Napolitano.
  "Que sea rock... que sea rock... es menester que sea rock"

Andá a lavar los platos, Pappo...



La anécdota siguiente es una de las tantas que tuvieron lugar en los estudios de grabación "Del Cielito" fundados por Gustavo Gauvry en el año 1980 y considerados el primer estudio independiente de la Argentina. 
Allí no sólo se reunían nuestros músicos para preparar y grabar sus canciones, sino que, según las palabras de Spinetta: “Del Cielito acercó la idea de que acá también se podía estar en un lugar alucinante, pasándola bien y grabando música. Era el paraíso porque el lugar en sí te llevaba fuera de acá. Creo que sus características preponderantes eran la generosidad y la libertad”
Dentro de sus paredes se dieron numerosas situaciones, esta es una de ellas...
Lebón le había prevenido a Gauvry que si lo llamaba Pappo para grabar lo rechazara porque era medio “jodido”. “Bardea, puede llegar a ponerse violento”, le advirtió.
Cuando lo llamó Vitico para trabajar juntos no pudo decirle que no.
“Es un laburo, no me puedo dar el lujo de perderlo. Además, estuve con cada delirante en mi vida…”, se justificó.
Todo iba bien hasta que, en plena grabación, interrumpe Pappo:
- Che, tengo un hambre espantoso. Voy a preparar unas pizzas.
- Hay un problema, la tapa del horno tiene el vidrio térmico roto, le contesta Gauvry.
- Dejame que yo te lo soluciono.
Enseguida, revuelve los trastos de la cocina hasta encontrar una fuerte ovalada de acero que encaja justo en el agujero.
Un rato más tarde devoran las pizzas amasadas por el Carpo. “El temible muchacho del heavy metal y las cadenas incluso lavó los platos, dejando todo impecable”, recuerda Gauvry.

Así era Pappo, una estrella carismática capaz de seducir con su música a públicos diversos. Un ser dueño de una sensibilidad única y peculiar... 
Aquí les dejo una de mis canciones preferidas: "Desconfío"